TAREA 4
a)
Diógenes
Pólux
Plutón
Menipo
Anfiloco
Trofonio
Hermes
Caronte
Plutón
Terpsión
Zenofantes
Calidemides.
Cnemón
Damnipo
Similo
Polistrato
Caronte
Hermes
Crates
Alejandro
Aníbal
Minos
Escipión
Filipo
Heracles
Tántalo
Eaco
Protesilao
Menelao
Paris
b) y c)
Diógenes de Sinope:
Diógenes vivió como un vagabundo en las calles de Atenas, convirtiendo la pobreza extrema en una virtud. Se dice que vivía en una tinaja, en lugar de una casa, y que de día caminaba por las calles con una linterna encendida diciendo que “buscaba hombres” (honestos). Sus únicas pertenencias eran: un manto, un zurrón, un báculo y un cuenco (hasta que un día vio que un niño bebía el agua que recogía con sus manos y se desprendió de él). Ocasionalmente estuvo en Corinto donde continuó con la idea cínica de autosuficiencia: una vida natural e independiente a los lujos de la sociedad. Según él, la virtud es el soberano bien. La ciencia, los honores y las riquezas son falsos bienes que hay que despreciar. El principio de su filosofía consiste en denunciar por todas partes lo convencional y oponer a ello su naturaleza. El sabio debe tender a liberarse de sus deseos y reducir al máximo sus necesidades.
También tenía la idea de que la virtud consiste fundamentalmente en la supresión de las necesidades; la creencia de que la sociedad es el origen de muchas de éstas, que pueden evitarse mediante una vida natural y austera; el aprecio por las privaciones, al punto del dolor, como medio de rectificación moral; el desprecio de las convenciones de la vida social, y la desconfianza de las filosofías refinadas, afirmando que un rústico puede conocer todo lo cognoscible.
Antístenes:
Se considera como uno de los padres del cinismo. Se dice que consideraba la propiedad como un impedimento para la vida. Negaba la realidad de las cualidades, puesto que implicaría que un determinado ser es y no es lo mismo al mismo tiempo.
Él decía que el objetivo es alcanzar la felicidad y que esto se consigue si uno depende solo de sí mismo. Lo fundamental para el cínico es la autarquía, es decir la independencia de todo condicionamiento exterior, la autosuficiencia, que puede aprenderse pero que requiere un esfuerzo. Atrás queda todo aquello que considera que ya no le pertenece al sabio, la familia, el dinero, la fama y sobre todo sus antiguos pensamientos. En cierta ocasión afirmó que la mayor dicha era sin duda, morir feliz.
Menipo de Gadara:
Menipo nació esclavo y se afilió a la secta de los cínicos, ganó mucho dinero por métodos de dudosa rectitud y en Tebas perdió cuanto tenía. La leyenda refiere que ascendió al Olimpo y descendió al Hades y en los dos lugares encontró lo mismo: corrupción, engaño y vileza. Velázquez lo muestra como un hombre enjuto, entrado en años, pero todavía lleno de energía, vestido de harapos, sin hogar ni posesiones materiales y sin más recursos que su inteligencia y su serenidad frente a las adversidades.
CRATES DE TEBAS: Crates era un ciudadano adinerado y de buena posición social, que renunció a toda su fortuna para hacerse filósofo cínico. Fue discípulo de Diógenes y maestro de Zenón de Citio, el que luego fundara una de las escuelas más importantes de la filosofía antigua, el estoicismo. Crates, a diferencia de su maestro, era un hombre amable y tranquilo, que le valió el sobrenombre de "el filántropo", así como el de "abrepuertas" porque la gente le llamaba a sus casas para pedirle consejo y charlar con él.
TAREA 5
En la actualidad seguimos viviendo las mismas características o situaciones que plantea Luciano de Samosata, la búsqueda del poder, de la inmortalidad, de las riquezas, del orden, seguimos una sociedad que busca las mismas cosas que en ese relato de La travesía o el tirano nos relata. Pero, qué es lo que realmente nos debe hacer feliz, qué es lo que nos hace sentir realizados, el conseguir todas estas cosas o el simple hecho de estar vivo. Así es como nace el movimiento cínico, al buscar lo que realmente hace pleno a un ser humano, despojándose de todo lo material y buscando ser feliz con lo que se tiene y con lo que no.
Creo que una de las maneras en que podemos ver esas críticas que hace Samosata es en esa lucha constante que tienen los países con grandes poderes económicos, militares o mediáticos, al tratar de conquistar a otros que tienen menos de lo que ellos tienen, en esa necesidad implícita de ser el mejor, en esa hambre de ser el que tiene el poder sobre otro. Tan sencillo como volver la mirada a Israel, en donde por muchos años ha existido una lucha incansable por un territorio que podría ser de ambos.
